27Julio2017

Fetecal

Relato de unos hechos que, a mi juicio, nunca debieron suceder

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Ante los incesantes escritos que desde que fuera cesado en el cargo de delegado provincial de tenis en Burgos, ha venido lanzando, a diestro y siniestro, D. Miguel Ángel Álvarez Millán contra mí y contra la Federación de Tenis de Castilla y León (en adelante FTCL), con el único fin de desacreditarme y de provocar confusión entre las personas que, de alguna manera, siguen el día a día del tenis castellano y leonés, creo que ha llegado el momento de salir al paso de sus informaciones, pues considero que cuantas hayan podido recibir sus “misivas” tienen derecho a conocer lo que yo sé acerca de unos hechos que, aunque desgraciadamente han venido a empañar en parte una de las etapas más brillantes de la historia de nuestro tenis, en absoluto van a suponer más que una anécdota pasajera, pues, por fortuna, somos muchos más los que creemos que lo que se ha construido con enorme esfuerzo a lo largo de los últimos años no se puede echar a perder, solo porque el Sr. Álvarez desee sembrar todo tipo de dudas sin fundamento.

Por ello, y porque creo que debo contar las cosas tal y como yo las he vivido, al menos para que nadie ponga en tela de juicio la dedicación y honradez de cuantos trabajamos al servicio de la FTCL, y muchos a cambio de nada, es por lo que, con el mayor de los respetos hacia las personas que puedan tener una opinión distinta a la mía, he considerado conveniente relatar lo más significativo de cuanto sé acerca de lo acontecido desde el día que conocí al Sr. Álvarez hasta el momento presente, en lo que a nuestra relación con el tenis se refiere.

La historia de la “relación” entre D. Miguel Ángel y yo tiene su origen a principios del año 2006 en que, al tener que buscar una persona en Burgos que pudiese hacerse cargo de la Delegación Provincial, me reúno con varios representantes de los clubes burgaleses, que me proponen su nombre. Es entonces cuando me presentan al Sr. Álvarez y, tras entrevistarme con él en un par de ocasiones, le nombro delegado provincial de Burgos (junio de 2006).

A decir verdad, y como siempre que he tenido ocasión de decirlo, tanto en público como en privado, lo he dicho, he de reconocer que la gestión de D. Miguel Ángel Álvarez al frente de la Delegación Provincial de Burgos durante sus tres primeros años de delegado se podría tildar de brillante, razón por la cual durante dicho periodo redoblé mi confianza en él, llegándole a nombrar Secretario de la FTCL y a promocionarle en la Real Federación Española de Tenis, propiciando su entrada en la Comisión Delegada, lo que le permitió gozar de unos beneficios que, de no haber sido por mi voluntad, nunca habría disfrutado.

Durante dicho período, el Sr. Álvarez no solo promovió la organización de numerosas competiciones, actividades y eventos de todo tipo, para dar aire a un tenis burgalés (fundamentalmente el de la capital) que desde años atrás estaba algo anquilosado, sino que también puso en marcha una Escuela de Tenis Base y, ya al final del mismo, un Centro de Tecnificación, dependiente del Centro Territorial, en el que empezaron a formarse muchos jugadores y jugadoras que con el paso del tiempo han llegado a alcanzar un alto nivel de tenis.

Y, fue precisamente a raíz de la puesta en funcionamiento del Centro de Tecnificación y más concretamente de la entrada en el escenario de la competición de su hijo, cuando empezó a ponerse en evidencia una circunstancia incuestionable, cuál era lo difícil que le iba a resultar seguir siendo a la vez que un buen delegado, padre de uno de los jugadores más destacados del mismo. Sobre ello, por mi experiencia en el mundo del tenis, le previne pidiéndole tacto y cordura, para tratar de evitar lo que finalmente fue inevitable.

Apenas su hijo comenzó a destacar sobremanera, todo empezó a planteárselo en función de su carrera tenística, como le había vaticinado, lo que le llevó a hacer cambios en la estructura profesional del Centro, porque había que buscar al mejor entrenador para él, y a polarizar su atención en todo aquello que pudiera tener alguna repercusión positiva en su incipiente carrera. Aunque el Sr. Álvarez no quiera reconocerlo, casi todo cuanto programaba o proyectaba tenía que ver con el Club en el que militaba su hijo y con las categorías en las que él podía o podría llegar a competir.

Era un “secreto a voces” que el Sr. Álvarez se estaba obsesionando con la progresión de su hijo, lo que le hacía olvidar que era el delegado de todos; cosa que empezó a ser objeto de múltiples críticas por parte de muchas personas que, con insistencia, ya por entonces (principios del año 2010) empezaron a pedirme que lo cesara, porque desde que su hijo había salido a escena no tenía ojos más que para él.

Muchas personas de las que sufrieron de cerca su transformación llegaron a denunciar que: “todo cuanto hacía, en su calidad de delegado provincial, tenía como objetivo favorecer la carrera de su hijo, en detrimento de otros muchos jugadores y jugadoras, más o menos destacados, que por falta de atención se iban quedando en el camino”

Otras, agrupadas en torno a una plataforma que llegó a autoproclamarse defensora de la dignidad y transparencia en el tenis burgalés, iniciaron una campaña, a través de los medios de comunicación, para denunciar las presuntas irregularidades que, según ponían de manifiesto, estaba cometiendo D. Miguel Ángel Álvarez en el ejercicio de su cargo de delegado provincial.

Por tal motivo, tuve que desplazarme a Burgos varias veces para entrevistarme con los integrantes de la referida plataforma, que lo único que querían era que cesara al Sr. Álvarez, porque, decían, estaba manejando la delegación provincial sin dar cuentas a nadie. Pero como no planteaban ninguna solución alternativa con respaldo suficiente, tras reunirme con el Sr. Álvarez en presencia de algunas de las personas que más se quejaban, opté por dejar correr el tiempo, en la esperanza de que los ánimos se fuesen apaciguando.

Pero llegaron las elecciones del 2012, y mi opositor en las mismas, D. Miguel Ángel Muñoz Asenjo, en su campaña electoral, considerando que yo había hecho dejación de funciones al permitir que algunos delegados provinciales funcionasen a su antojo, utilizó como argumento las criticas que desde tiempo atrás se venían vertiendo contra D. Miguel Ángel Álvarez, para achacarme que no había hecho nada por evitar la falta de transparencia en algunas delegaciones provinciales y, particularmente, en el Centro de Tecnificación de Burgos.

Como todos los que fueran miembros de la Asamblea General de la FTCL durante el periodo 2008-2012 recordarán, hasta que en la sesión ordinaria de la misma, celebrada en Béjar, el día 18 de abril de 2010, se decidió que: “a partir del presente ejercicio, todos los delegados deberán presentar a la Asamblea las cuentas anuales de sus delegaciones”, nunca se había cuestionado su transparencia, pues durante los veinticuatro años anteriores de historia de la FTCL, jamás se había entrado en tal cuestión, porque las escasas aportaciones que recibían de la FTCL y la confianza que siempre se había depositado en los delegados hacía que se pasara de soslayo sobre cuanta actividad desarrollaban, por lo que lo único que se les exigía era que justificasen el gasto de lo que percibían de la FTCL; lo que no fue óbice para que, a partir del 2011, y por expreso mandato de la Asamblea General, las cuentas de todas las delegaciones provinciales empezaran a ser objeto de revisión y control por parte de la Comisión Revisora de Cuentas.

Los asistentes a la sesión celebrada en Burgo de Osma el año siguiente, el 10 de abril de 2011, sin duda también recordarán lo dura que fue la discusión que algunos asambleístas de Burgos mantuvieron con el Sr. Álvarez, al que públicamente acusaron de falsear sus cuentas, lo que no fue tenido en consideración por la Asamblea, porque uno de ellos había formado parte de la Comisión Revisora aquel año y, aunque se había esforzado en analizarlas con detalle, no pudo encontrar más que defectos de forma en las mismas; observación que la Comisión recogió en su informe, e hizo suyo la Asamblea, para que de cara al futuro todas las cuentas de las delegaciones se presentasen en el formato oficial del Balance de Ingresos y Gastos conforme al cual desde años atrás se presentaban las cuentas de la FTCL.

He mencionado todo lo anterior para que cuantas personas puedan llegar a leer este relato sepan que si hasta el 2010 la FTCL nunca intervino en la gestión de las cuentas de las delegaciones provinciales, fue porque la inercia del pasado era la que marcaba las pautas, hasta que, como se ha contado, las denuncias planteadas contra el Sr. Álvarez, por las presuntas irregularidades que estaba cometiendo en el ejercicio de su cargo, hicieron que se levantasen sospechas sobre sus “tejes y manejes” (palabras textuales de las denuncias) lo que dio lugar a que la Asamblea tomase cartas en el asunto.

Dicho lo anterior, vuelvo a incidir en que, es a raíz de la convocatoria de las elecciones del 2012 cuando las críticas contra la gestión de algunos delegados y sobre todo del delegado de Burgos se agudizan y se vuelven contra mí; razón por la que me pongo en contacto con algunas de las personas que más habían elevado el tono de las mismas y me comprometo a que, de resultar reelegido, trataría de ponerme en contacto con ellas para intentar analizar, y en caso de ser necesario esclarecer, los hechos que habían sido objeto de denuncia.

Casi no tuve tiempo de reaccionar pues, apenas terminaron las elecciones recibí una solicitud de informe de la Dirección General de Deportes sobre una Queja presentada ante el Procurador del Común por presuntas irregularidades en el funcionamiento del Centro de Tecnificación de Burgos, lo que motivó el que tuviese que comentar con el Director General la situación, y acelerar el cumplimiento de mi compromiso.

Fue por ello por lo que, sin más demoras pedí al Sr. Álvarez que, a la mayor brevedad posible, convocase a todos los clubes federados para mantener una reunión con sus presidentes o representantes, con el fin de tratar sobre la situación por la que estaba atravesando el tenis burgalés.

La reunión, a la que asistieron muchas más personas de las que habían sido invitadas, tuvo lugar en la sede de la Delegación Provincial, el 27 de diciembre de 2012, y, a decir verdad, no fue muy fructífera, pues, a poco de dar comienzo la misma, varios de los presentes empezaron a increpar al Sr. Álvarez, llegando al insulto, lo que propició el que tuviera que suspenderla para evitar males mayores, comprometiéndome a convocar otra, a la que solo permitiría asistir a los representantes acreditados de los clubes federados. Al término de la reunión, y en presencia del señor secretario de la FTCL, D. Carlos Granados, D. Miguel Ángel Álvarez me dijo: “no cuentes conmigo para más reuniones”.

La siguiente reunión tuvo lugar en la sede del Club de Tenis de Burgos, el 26 de enero de 2013, y a ella solo asistieron los representantes de ocho de los, por entonces, nueve clubes federados de Burgos (capital y provincia), y los señores secretario y tesorero de la FTCL, D. Carlos Granados Moya y D. Antonio Martínez Perosanz respectivamente, a los que, por residir en Burgos, también invité, al entender que, dada la anunciada incomparecencia del delegado provincial, podía ser bueno que me acompañaran para ser testigos de cuanto en ella sucediera.

Para evitar que, tal y como había acaecido en la reunión anterior, los ánimos de unos y otros pudieran jugarnos una “mala pasada”, expliqué a todos los presentes que el motivo de la reunión no era otro que tratar de analizar pacíficamente la situación por la que estaba atravesando el tenis en Burgos, con el fin de buscar formulas de entendimiento que sirviesen para normalizar la relación entre todos los clubes y el delegado provincial. Al efecto les manifesté que, para no dar lugar a discusiones subidas de tono, había preparado una encuesta, que pasé exclusivamente a los ocho representantes de los clubes federados, para que por escrito, todos, pudieran expresar su opinión sobre la situación que se vivía.

De las respuestas de los representantes de los clubes (que obran en mi poder) pude deducir que realmente existía una desafección y un malestar importante entre la mayoría de los clubes burgaleses y el delegado provincial.

Cuatro de los ocho encuestados manifestaron tajantemente su oposición a que D. Miguel Ángel Álvarez continuara siendo el delegado, argumentando que, desde hacía años, solo trabajaba en una dirección y con el firme propósito de favorecer sus propios intereses y los del único club por el que personalmente trabajaba, que no era otro que el Club de Tenis El Cid, que acaparaba toda su atención, en detrimento del resto de clubes; y todo, para propiciar la mejor carrera de su hijo, lo que, tal y como aseguraban algunos, se ponía en evidencia en todas y cada una de sus actuaciones (todo consta por escrito).

Otros dos dejaron entrever en sus respuestas, que no sería malo un cambio de aires en la Delegación Provincial, pues en los últimos tiempos se palpaba un distanciamiento preocupante entre quien regia los destinos de la misma y la mayor parte de los clubes burgaleses.

Un séptimo representante de los clubes presentes en la reunión vino a decir que, a su juicio, la Delegación de Burgos estaba solo a lo suyo, y que, particularmente él, para resolver los temas federativos prefería entrar directamente en contacto con la Federación, en Valladolid, que con el delegado provincial, pues, apostillaba, solo parecía interesarse por sus asuntos.

Por último, el octavo de los encuestados respondió diciendo que el delegado provincial estaba haciendo una buena labor, ya que, desde que se hizo cargo de la Delegación había mucha más competición y el nivel del tenis burgalés había subido mucho.

Conocido el resultado de la encuesta, anuncié que tomaría medidas para tratar de recuperar la tranquilidad, si bien algunos de los asistentes a la reunión, ya entonces, me advirtieron que, de no hacerlo, no se iban a parar allí, y que su siguiente paso sería presentar las oportunas denuncias ante los organismos competentes, por las presuntas irregularidades que, seguían insistiendo, estaba cometiendo en el desempeño de su cargo el Sr. Álvarez (como ya habían hecho ante el Procurador del Común).

Ante las presiones que recibí por parte de quienes me dijeron que, de no cesarle de inmediato, irían también a la Fiscalía y al Juzgado de lo Social a denunciar los “tejes y manejes” de la actuación de D. Miguel Ángel al frente de la Delegación Provincial, y la situación de irregularidad en que presuntamente se encontraban las personas que prestaban servicios en el Centro de Tecnificación, a través de una empresa, o asociación sin ánimo de lucro, denominada Actividades 10, que, afirmaban, actuaba de tapadera en todo el entramado que tenía montado el Sr. Álvarez para desarrollar cuantas actividades realizaba al amparo de la Delegación; tras consultar con mis directivos más allegados, y aunque mi intención era esperar a que el curso finalizase, para no romper la marcha de las clases y entrenamientos que se estaban desarrollando en los dos centros que funcionaban al amparo de la Delegación, como la situación era del todo insostenible, tomé la decisión de cesarle en el cargo de delegado provincial, lo que le comuniqué telefónicamente el día 21 de febrero, citándole a una reunión que tendría lugar en la sede de la FTCL, en Covaresa, Valladolid, el día 27 del mismo mes, a la que, le dije, también acudirían el Secretario General de la Federación, D. Carlos Granados, y la persona que le sustituiría en el cargo, D. Carlos Zaloña, para llevar a cabo el traspaso de funciones y poderes con la mayor celeridad y normalidad posibles.

Aunque en un principio el Sr. Álvarez asumió el compromiso de asistir, aquella reunión no llegó a celebrarse, porque un par de días después prefirió intentar llegar por su cuenta a un acuerdo con las personas citadas, para tratar de mantener la reunión en Burgos otro día, a lo que yo me negué, pues quien iba a ser nombrado delegado, el Sr. Zaloña, me llamó por teléfono y me dijo que no había forma de ponerse de acuerdo con D. Miguel Ángel, y que tenía la impresión de que le estaba tomando el pelo.

Por tal motivo, llamé nuevamente al Sr. Álvarez, el día 25, y le conminé a que asistiese a la reunión que se había planteado inicialmente para el día 27, en la sede de la Federación, pues había sido él el primero en aceptar el lugar, el día y la hora.

Ante la postura absolutamente intransigente que adoptó el Sr. Álvarez, poniendo excusas intolerables para no acudir a la reunión, corté la conversación que manteníamos telefónicamente y le dije que le remitiría el cese por correo, lo que así hice el día 26, por burofax; burofax que, dicho sea de paso, no retiró de la oficina de correos, a pesar de que, según nos consta por escrito, se le dejó aviso de la llegada del mismo en su domicilio. El referido burofax nos fue devuelto días después con la oportuna certificación de entrega fallida.

A los pocos días de hacerse cargo de la Delegación el Sr. Zaloña, me enteré por él de la poca o nula colaboración que le estaba prestando el delegado cesado para que el traspaso de poderes se pudiese consumar con normalidad, lo que dio lugar a que fijase una nueva reunión a los efectos, esta vez en la sede de la Delegación Provincial de Burgos, para tratar de que, en mi presencia, le aportase cuanta documentación e información le fuese necesaria para poder empezar a llevar las riendas de la misma sin mayores sobresaltos.

En dicha reunión me di cuenta de que sería imposible contar con su colaboración para nada, pues su actitud, una vez más, fue inaceptable, hasta el punto que, al preguntarle por la situación en que se encontraba la pista de La Quinta (pista en la que se desarrollaban parte de los entrenamientos del Centro de Tecnificación), sin arrobo, respondió: “acerca de la pista de La Quinta, información cero”, palabras que se me quedaron grabadas por lo que de inconcebibles me parecieron.

A la salida de la reunión pedí al Sr. Zaloña que tuviera paciencia, pues creía que poco a poco las cosas irían encauzándose, a lo que él me contestó que lo dudaba mucho, pues la actitud que estaba demostrando D. Miguel Ángel era absolutamente intolerable (total falta de información y colaboración; ocultación y hasta uso indebido, por parte del Club de tenis El Cid, de datos que, teóricamente, solo deberían estar en poder de la Delegación; usurpación de funciones….etc.).

Como de intolerable e imperdonable se puede calificar la primera “maniobra” que protagonizó el Sr. Álvarez cuando supo que iba a ser cesado como delegado provincial, que no fue otra que dar instrucciones tanto a los alumnos que estaban recibiendo enseñanzas de tenis en la Escuela de la Delegación, como a los que entrenaban en el Centro de Tecnificación, para que las cuotas mensuales que a partir de entonces debieran satisfacer, las ingresasen en una cuenta abierta a nombre del Club de Tenis El Cid, que nada tenía que ver en el asunto. Algo increíble que provocó tal desconcierto entre los padres de los alumnos, que varios me escribieron preguntándome por lo que estaba pasando (obran en mi poder los correos que algunos me remitieron, preguntándome, por ejemplo: ¿es verdad que a partir de ahora la Escuela de la Delegación y el Centro de Tecnificación van a depender del Club de Tenis El Cid?... ¿a quién debemos abonar las cuotas por las clases y entrenamientos?... ¿a quién debemos hacer caso, al nuevo delegado o a D. Miguel Ángel Álvarez?…..etc.)

La confusión que sembró el Sr. Álvarez hizo que a una reunión que él mismo convocó para hablar con los padres de los alumnos de los dos centros de enseñanza de tenis referidos, con la intención de darles instrucciones acerca de cómo deberían obrar a partir de entonces, tuvieran que acudir en representación de la FTCL, aunque no habían sido invitados, su Secretario General, D. Carlos Granados, que por razones de oportunidad, al residir en Burgos, asistió en mi representación, y el Director Deportivo y Director del Centro Territorial de Tecnificación, del que también dependía el Centro de Burgos, D. José Luis Corujo, para tratar de evitar que el Club de Tenis El Cid, guiado por el Sr. Álvarez, se hiciese con la gestión de la Escuela de Base y del Centro de Tecnificación, que hasta entonces siempre habían dependido de la Delegación Provincial de Tenis (una usurpación de funciones y una injerencia interna en las actividades que desarrollaba la Delegación Provincial, en toda regla).

Pero mayor fue la sorpresa cuando, al intentar que ambos centros de enseñanza de tenis pudiesen continuar funcionando con normalidad al amparo de la Delegación, al menos hasta finalizar el curso (que fue lo que se prometió a los padres asistentes a la reunión referida), nos enteramos de que, tal y como algunos de los detractores del Sr. Álvarez habían venido apuntando, de los cuatro técnicos que prestaban servicios en ellos, a través de Actividades 10, solo uno estaba contratado y dado de alta en la S.S.; dos de los otros tres eran extranjeros y, de sus propias declaraciones, se pudo saber que no podían ser contratados en España, por razones que no llegué a entender….(menuda situación); el cuarto técnico, aunque era español, también llevaba tiempo trabajando “de aquella manera”……

En una primera declaración, quien figuraba como propietario de Actividades 10, D. Diego Saiz Moradillo, nos dijo que los tres técnicos trabajaban pero no cobraban, porque estaban en prácticas (llevaban más de dos años trabajando y sin cobrar ¿?, que extraño…..). Días después de conocerse todo, los propios técnicos reconocieron que si cobraban, pero que no estaban dados de alta. Sin comentarios.

Según se pudo saber, entre la Delegación Provincial de Tenis y Actividades 10, o mejor dicho, entre D. Miguel Ángel Álvarez y D. Diego Saiz Moradillo, que figuraba como gerente de dicha empresa o asociación, mediaba un contrato que el Sr. Álvarez había suscrito en calidad delegado provincial en Burgos, pero del que nunca tuvo conocimiento la FTCL. Según se recogía en el mismo: “la empresa Actividades 10 contratará al personal, a propuesta de la DELEGACION de tenis, para impartir las clases y entrenamientos en el Centro de Tecnificación de Burgos y gestionar el mismo……..”. El referido contrato me lo hizo llegar el Sr. Zaloña, que se hizo con él tras entrevistarse con el Sr. Saiz y exigirle que le aportase toda la documentación que el Sr. Álvarez no le había querido entregar.

En la FTCL consta que Actividades 10, al menos durante los años 2010, 2011 y 2012 facturó a la Delegación Provincial de Burgos por unos servicios que, según se pudo saber con posterioridad, habían sido prestados de manera irregular; algo sobre lo que, cuando todo concluya, tal vez el Sr. Álvarez deba dar explicaciones a la Asamblea General, pues es una evidencia que durante varios años engañó a la FTCL, manteniendo o consintiendo una situación fraudulenta, que de haber sido conocida antes por mí, sin duda, hubiese anticipado su cese.

La situación en que se encontraban los técnicos que prestaban servicios a la Delegación Provincial, a través de Actividades 10, impedía de todo punto que dichos técnicos siguiesen trabajando para la Delegación, y, por consiguiente, no se asumió el contrato suscrito por el Sr. Álvarez con la citada empresa, pues, además de todo lo que llegó a ocultar, no había contestado al requerimiento que se le hizo desde la FTCL, de que presentase el soporte documental que pudiese acreditar que todos los servicios facturados en 2012 habían sido prestados de manera regular (evidentemente, porque no podía hacerlo). Tal petición se le cursó porque, al haber sido el 2012 año electoral, tal y como recoge la normativa sectorial al respecto, las cuentas del mismo habían sido sometidas a una revisión de contabilidad por un agente externo, y éste nos había indicado que deberíamos solicitar dicha documentación.

Así pues, al no poder seguir contando con el personal ni con la empresa que hasta aquel momento habían venido prestando los servicios técnicos a la Delegación, para posibilitar la continuidad de las enseñanzas tanto en la Escuela de Base como en el Centro de Tecnificación hasta la finalización del curso, hubo que recomponer toda la plantilla, lo cual no fue tarea fácil, pues a esas alturas del curso en Burgos no había técnicos disponibles que pudiesen ser contratados; por todo ello, soportando un gasto enorme, además de tener que recurrir a algunos profesionales autónomos, por horas sueltas, hubo que desplazar diariamente a técnicos desde Valladolid a Burgos, para poder salir del paso (los números están ahí).

A pesar de todos los esfuerzos que tuvimos que hacer para intentar mantener la Escuela de Base y el Centro de Tecnificación a su nivel, como el caos ya estaba armado, la mayor parte de los alumnos matriculados en el Centro de Tecnificación se dieron de baja, (muchos, por no decir todos, incitados por el Sr. Álvarez, según nos consta por escrito) y, qué casualidad, a los pocos días empezaron a entrenar en una academia que montó el Club de Tenis El Cid, con el apoyo de la empresa Actividades 10, que siguió contando con los mismos técnicos que no podían trabajar para la Federación. “A buen entendedor, pocas palabras bastan”.

Cuando la Dirección General de Deportes de la Junta de Castilla y León supo lo que estaba pasando (porque recibió una denuncia de los hechos, que presentó el nuevo equipo directivo de la Delegación Provincial), pidió a la FTCL su intervención directa en el asunto, lo que paulatinamente, dadas las circunstancias, motivó la inevitable desaparición del Centro de Tecnificación de Burgos, que, como tal, se hizo efectiva a finales de junio de 2013. ¡INCREIBLE, PERO CIERTO!

Lo referido en los puntos anteriores y mucho más que colateralmente se produjo, ocasionó multitud de perjuicios de todo tipo no solo a la Delegación Provincial de Tenis de Burgos, sino también a la FTCL, y particularmente a quien suscribe, que no pudo evitar la dimisión del Sr. Zaloña, una persona cabal donde las haya que, harta de las insidias y amenazas del Sr. Álvarez (muchos recordarán la forma en que el Sr. Álvarez se dirigió al Sr. Zaloña en la sesión ordinaria de la Asamblea General de la FTCL celebrada en Valladolid en abril de 2013), y viendo que, por entonces la Federación, según él, no tomaba suficientes medidas contra el delegado cesado, optó por abandonar.

En los once años que llevo al frente de la FTCL, jamás había sido testigo de una situación tan incalificable.

Mas, lo que si merece un claro calificativo es lo que también se atrevió a hacer el Sr. Álvarez una vez tuvo conocimiento de su cese; ni más ni menos que efectuar movimientos en las cuentas abiertas a nombre de la Delegación Provincial de Burgos, cuando ya sabía que, al estar cesado, no estaba autorizado para ello; actuación que, a todas luces, podría ser calificada de algo más que una falta o un despiste, al tratarse de una apropiación o disposición indebida de fondos.

Como ya quedó patente en la sentencia del Juzgado de lo Social Nº1 de Burgos, que vio la causa abierta por el despido de D. Francisco Hernández Quicios, (único trabajador al servicio de la Delegación Provincial que tenia contratado Actividades 10, y el único con el que no quiso seguir contando el Sr. Álvarez para sus posteriores planes, tal vez porque era el que más le costaba), el responsable de todo cuanto se organizó al amparo de la Delegación Provincial fue única y exclusivamente quien ejercía de delegado, (así lo recoge la sentencia), pues era quien por su cuenta y riesgo hacía y mandaba hacer cuanto le parecía; razón por la cual la Federación de Tenis de Castilla y León, a pesar de que también fue demandada, porque según mantenía el delegado cesado estaba enterada de todo, resultó eximida de toda responsabilidad… (El que, por curiosidad, desee conocer el contenido de toda la sentencia, no tiene más que pedirla).

Capítulo aparte merece el comportamiento que, según palabras textuales de D. Miguel Muñoz Asenjo, tuvo el Sr. Álvarez inmediatamente después de ser cesado. Según el Sr. Muñoz, lo primero que hizo el Sr. Álvarez tras conocer su cese, fue correr a ponerse a su lado y disposición, a sabiendas de que, en los prolegómenos de las pasadas elecciones había sido el propio Sr. Muñoz y las personas que le secundaban en Burgos quienes más habían denunciado las presuntas irregularidades que estaba cometiendo en el ejercicio de su cargo. Lo que nunca entenderé, o mejor dicho si lo entiendo, pero no lo puedo compartir, es cómo, resultando tan evidentes los motivos por los que el Sr. Muñoz denunciaba dichas irregularidades, una vez cesado el Sr. Álvarez consintió que éste se le acercarse.

Por cuanto ha quedado relatado, la Comisión Permanente de la FTCL, primero, y su Junta Directiva, después, en sendas reuniones celebradas en septiembre de 2013, acordaron penalizar al Club de Tenis El Cid (del que, no se sabe cómo, el Sr. Álvarez pasó ser su presidente), por los innumerables perjuicios de todo tipo, tanto directos como indirectos, que las actuaciones que pudieran serle imputables directamente, como entidad deportiva, como las que se le pudieran imputar solo a su presidente, han provocado a la Federación, y por extensión a todo el tenis castellano y leonés; perjuicios que hasta que no se resuelvan todas las secuelas derivadas de las mismas no podrán valorarse en su justa medida.

Por ello, aunque de manera insistente el Sr. Álvarez, en su propio nombre, en el de su hijo, en el de “su club”, en el de otros jugadores de éste…etc., lleva tiempo pidiendo a la FTCL que certifique sobre ciertos apuntes de las cuentas del 2013, que, tal y como se recogían en el balance presentado a la Asamblea, no dejaban entrever que pudiesen ser gastos imputables al referido club (evidentemente, porque eran gastos exclusivamente reflejados por conceptos), hasta que no se pueda dar por zanjado todo lo acontecido, la FTCL no va a certificar nada acerca de los daños y perjuicios que hayan podido tener su origen en la “rabieta” (por denominarlo de alguna manera) que se cogió el Sr. Álvarez tras saber que iba a ser cesado. Si, al contrario, hubiese reaccionado con cordura y tranquilidad, asumiendo que los cargos de libre designación no son vitalicios sino temporales, y que igual que pudo haber razones para su nombramiento, las hubo y en superlativo para su cese, sin duda, muchos de los desagradables incidentes que se han sucedido no hubieren tenido lugar, y la Delegación Provincial de Burgos hubiese podido seguir funcionando con normalidad, para bien de todo el tenis burgalés y por ende del de toda Castilla y León.

Pero no, el Sr. Álvarez no quiso facilitar las cosas al nuevo delegado y provocó todo un cúmulo de despropósitos, que, como ya se ha dicho y repetido, han ocasionado consecuencias muy negativas que está padeciendo todo el tenis castellano y leonés.

Dejo al criterio de cuantos puedan conocer al Sr. Álvarez la valoración de lo referido, y me guardo para mí, y para la Federación que presido, la cuantificación de los perjuicios, insisto, de todo tipo, que para el tenis castellano y leonés puedan haber supuesto los acontecimientos citados y los que aun, ojalá no, puedan seguir teniendo lugar.

Y digo esto porque, en los últimos tiempos han ido llegando a la FTCL reclamaciones de algunas personas o entidades que, sintiéndose engañadas por el Sr. Álvarez en el pasado, una vez supieron que ya no era el delegado, han acudido en busca de amparo. Permítaseme que relacione algunas de las bagatelas que nos ha dejado pendientes:

  • 2000 euros, a una empresa de transportes burgalesa, por no haber abonado en su momento el servicio prestado por la misma de un viaje a Lisboa, que debió organizar en noviembre de 2011 (según parece cobró a los que viajaron, pero no pagó a quien les llevó)
  • 4121,78 euros, al Colegio propietario de la pista que utilizaba el Centro de Tecnificación de Burgos (pista de La Quinta) para sus entrenamientos, por haber dejado sin abonar las facturas del consumo de energía eléctrica durante más de un año……..
  • 370,26 euros, a la empresa concesionaria del Restaurante del Club de Tenis “Fuentes Blancas” de Burgos, por las comidas y consumiciones varias que dejó pendientes de abonar tras la celebración de un torneo que organizó a finales de 2012……
  • 544,00 euros, a un club de tenis de AURAY, (Francia), por el alojamiento indebido de su hijo, durante la celebración del Torneo Intr. Open Sub 12 en marzo del 2013…. La RFET nos ha informado que es la primera vez que se recibe una queja del director de la referida competición, porque un deportista alevín se salta las reglas de cortesía del Club organizador, al rechazar el alojamiento gratuito que se le había ofrecido, previa petición de la FTCL; por razones que se ocultaron a la FTCL, quien acompañó al jugador, sin la correspondiente autorización, tomó la decisión de alojarse en un hotel, a pesar de que, según nos consta por escrito, se le había ofrecido alojarse con una de las familias que ofrecen la hospitalidad.

Todas, deudas que ahora no puede asumir ni reconocer como propias la FTCL, en detrimento de sus acreedores (algunos ya las han reclamado judicialmente, lo que sigue ocasionando gastos a la FTCL), pues en los balances de cuentas que presentó el delegado de Burgos al cierre de los ejercicios 2011 y 2012 no se recogían cantidades algunas pendientes de pago por ninguno de los conceptos referidos. Lo de AURAY, según palabras textuales del responsable técnico de la RFET: “fue un comportamiento intolerable que jamás se había dado” (lógicamente, a quien hay que echar las culpas del mismo no es al jugador sino a su acompañante, o tal vez a la persona de quien ambos dependían)

A mi juicio, el Sr. Álvarez, desde que fue consciente de que su hijo tenía “madera,” (lo que a estas alturas ya nadie duda, al menos yo no) solo ha tenido un objetivo: intentar hacer de él un tenista profesional de primera línea, lo cual, de alcanzarlo, siempre será un motivo de gran satisfacción para mí, como también, imagino, para todas las personas de buena voluntad, que las hay y muchas en la Federación que presido, pues es un jugador que, en contra de lo que está proclamando su padre, desde que empezó a dar sus primeros pasos raqueta en mano, me consta, ha sido uno de los tenistas castellanos y leoneses que, dadas sus circunstancias, más se ha podido beneficiar de los planes y programas puestos en marcha tanto por la propia Federación a nivel territorial, como por la delegación provincial de Burgos, por lo menos durante la etapa en que el Sr. Álvarez fuera su delegado (hay muchas personas, y existen muchos documentos que podrían dar fe de esto). Por ello, no puedo entender que se moleste cuando, a través de nuestra página web: www.fetecal.com, y tras haber sido testigo en directo del buen juego desarrollado por tres jugadores castellanos y leoneses, (uno de ellos su hijo), en los recientemente celebrados Campeonatos de España de las categorías alevín e infantil, en una carta abierta a todos los amantes del tenis de Castilla y León, que titulé “Estamos ahí”, me tomé la licencia de glosar, en alguna medida, las excelencias tenísticas de cada uno, lo que hice porque deseaba transmitir a todos la enorme satisfacción que sentí al verles evolucionar tan espléndidamente en las pistas, y porque quería hacer partícipes a todos los buenos aficionados al tenis de Castilla y León de la alegría que me embargaba al pensar en el espléndido futuro que les espera, ¡ojalá!

Sobre todo lo demás que machaconamente airea y/o reclama el Sr. Álvarez, sigo pensando que si él quiere, lo mejor que podemos hacer es sentarnos a hablar, para tratar de zanjar cuanto nos separa, e intentar trabajar, si no juntos, sí en paralelo, por el bien de todo el tenis castellano y leonés.

Confiando en que el Sr. Álvarez recoja mi ofrecimiento (que le vengo haciendo desde hace tiempo), por este medio le recuerdo que de reunirnos, sería el día 6 de septiembre (una de las fechas que el mismo me ha propuesto), en la sede federativa, que, vuelvo a decirlo, es la casa de todos los tenistas federados de Castilla y León, y, en consecuencia, el lugar indicado para reunirnos.

En relación a las personas que pudieran acompañarnos, en mi opinión, bien podrían estar todas cuantas puedan ayudarnos a superar las barreras que nos separan. Yo, como ya le dije hace días al Sr. Álvarez, pienso que a dicha reunión no deberían faltar los miembros de la Comisión Permanente de la FTCL, ni las personas que componen el equipo directivo actual de la Delegación de Burgos, como tampoco, las que, con él, dirigen los destinos del Club de Tenis El Cid. A la lista, en un principio también añadí las personas que vivieron en primera línea todo lo que sucedió tras su cese (el Sr. Zaloña y quien era el presidente del Club de Tenis El Cid en aquellas fechas, D. Ricardo Alonso Barriuso) por entender que algo o mucho nos podrían aportar; más si ello pudiese ser un impedimento para que la reunión pudiera celebrarse, quedo pendiente de lo que lleguen a decidir el Sr. Álvarez y la persona que propuse como mediador de la FTCL, D. Carlos Granados, para que entre ambas se pongan de acuerdo en los términos de la misma.

Es todo, o una parte de lo que quería contar.

Deseando no tener que volver a escribir más sobre este asunto, lo cual sería señal de que empezamos a entendernos, solo me resta agradecer su atención a cuantos hayan podido llegar a leer todo lo relatado.

Muchísimas gracias y saludos cordiales.

Manuel Antón Rueda.
Presidente de la FTCL

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