FELICITACIÓN A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL POR SU VICTORIA

El esfuerzo, la humildad, la disciplina y el respeto vuelven a demostrar que los valores son el verdadero camino hacia el éxito

La Federación de Tenis de Castilla y León quiere trasladar su más sincera felicitación a la selección española de fútbol por la victoria alcanzada, fruto del talento de sus jugadores, pero también del esfuerzo, el compromiso y el trabajo colectivo desarrollado a lo largo de toda la competición.

Este triunfo representa mucho más que un resultado deportivo. Es la culminación de años de preparación, formación, sacrificio y confianza en un proyecto común. España ha alcanzado la victoria manteniendo su identidad, creyendo en el equipo y demostrando que la constancia y la unión son piezas fundamentales para superar las dificultades.

El talento es importante, pero nunca resulta suficiente por sí solo. Para llegar a lo más alto son imprescindibles el esfuerzo diario, la humildad, la disciplina, la perseverancia, la solidaridad entre compañeros y el respeto hacia los adversarios.

Estos valores, compartidos por todos los deportes, constituyen la base sobre la que se construyen los grandes éxitos y representan el mejor ejemplo que los deportistas profesionales pueden ofrecer a los niños y jóvenes que comienzan su formación.

La Federación desea destacar especialmente la capacidad de la selección española para afrontar los momentos difíciles sin perder su identidad, continuar trabajando cuando el resultado no era favorable y anteponer siempre el objetivo colectivo a cualquier interés individual.

Esa actitud es un magnífico ejemplo para los niños y jóvenes que cada día entrenan en las pistas de tenis, campos de fútbol, pabellones y demás instalaciones deportivas de nuestro país.

Saber competir también significa saber perder

Junto a la alegría por la victoria española, determinadas imágenes y comportamientos producidos durante y después de la competición deben invitarnos a realizar una reflexión educativa.

Los enfrentamientos, las agresiones, los empujones, los gestos intimidatorios, las provocaciones, las faltas de respeto y las actitudes de desprecio hacia el adversario representan conductas que nunca deberían presenciarse en una competición deportiva.

Estas actuaciones no pueden justificarse por la tensión del momento, la frustración provocada por una derrota o la importancia del título disputado. Precisamente en las situaciones más difíciles es cuando un deportista debe demostrar su verdadera grandeza, su capacidad de autocontrol y su respeto hacia los demás.

Saber ganar exige humildad y consideración hacia quien ha sido derrotado. Saber perder exige serenidad, dignidad y reconocimiento hacia quien ha sido mejor. La derrota nunca concede el derecho a agredir, humillar, provocar o menospreciar al adversario.

Ningún deportista debería querer verse reflejado en la imagen que el mundo tiene hoy de quienes actuaron de esa manera. El reconocimiento conquistado durante años puede quedar gravemente dañado por unos pocos segundos de pérdida de control.

Cuando millones de personas recuerdan a un jugador por una agresión, un gesto de desprecio o una conducta antideportiva, y no por su talento, su esfuerzo o sus logros, el deporte ha dejado de cumplir su función educativa.

Antes de actuar, cualquier deportista debería preguntarse si desea que sus compañeros, su familia, los niños que lo admiran y la sociedad en general lo contemplen con el mismo rechazo, indignación y vergüenza que provocan actualmente esas imágenes, y que provocarían con especial crudeza en un deporte como el nuestro.

La condena de estas conductas no debe interpretarse como una crítica hacia Argentina, su selección, su afición o los muchos deportistas argentinos que son ejemplo de profesionalidad y respeto. Se trata de rechazar comportamientos concretos que serían igualmente inadmisibles con independencia del jugador, el equipo, el país o la competición en la que se produjeran.

Un mensaje para las familias y los jóvenes deportistas

La Federación de Tenis de Castilla y León anima a los padres, entrenadores, clubes y educadores a utilizar lo sucedido como una oportunidad para transmitir a los menores una enseñanza fundamental: en el deporte no todo vale para ganar y tampoco todo vale cuando se pierde.

Las malas actuaciones generan rechazo, indignación y vergüenza entre millones de personas porque contradicen la esencia del deporte. Ninguna medalla, trofeo, resultado o victoria puede estar por encima del respeto hacia los demás.

Los jóvenes deben comprender que un gran deportista no se define solamente por sus resultados, sino también por su comportamiento antes, durante y después de la competición.

La deportividad se demuestra saludando al rival, aceptando las decisiones arbitrales, ayudando a quien cae, controlando las emociones, respetando al público y reconociendo con honestidad los méritos del adversario.

Una derrota asumida con dignidad puede transmitir más valores que muchas victorias. Del mismo modo, una mala conducta puede empañar una trayectoria deportiva construida durante años y convertir a quien debería ser un referente en un ejemplo de aquello que nunca debe hacerse.

Los adultos tenemos, además, una responsabilidad especial. Entrenadores, dirigentes, familias y deportistas profesionales debemos ser conscientes de que nuestras acciones son observadas e imitadas. Cada gesto, cada palabra y cada reacción pueden convertirse en una lección positiva o negativa para quienes están comenzando su formación.

Desde la Federación de Tenis de Castilla y León defendemos un deporte en el que la competitividad sea compatible con la educación; la ambición, con la humildad; la intensidad, con el autocontrol; y el deseo de vencer, con el respeto absoluto hacia el rival.

Felicitamos nuevamente a todos los jugadores, al cuerpo técnico y a las personas que han formado parte del éxito de la selección española. Su victoria es el resultado del talento, pero también del trabajo, la unidad, la disciplina, la perseverancia y la confianza en un proyecto colectivo.

Porque una victoria puede quedar escrita en la historia, pero son los valores y el comportamiento los que convierten a un equipo y a sus deportistas en un verdadero ejemplo para la sociedad.

Federación de Tenis de Castilla y León

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